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EXPOSICIÓN:

«LUCES Y SOMBRAS DE MONTAÑA»

Una mirada  a las montañas del mundo a través de la cámara

A través de esta exposición pretendo compartir la gran pasión que siento hacia una de las más bellas representaciones artísticas de la naturaleza: la montaña, interpretando el paisaje desde un punto de vista pictórico. 
Más allá de los aspectos técnicos, intento trasmitir los sentimientos que me produce el entorno, observando con detenimiento cada uno de los detalles de luz, como si se trataran de bellas pinceladas que dan forman a una solemne obra maestra. 
La exposición la integran treinta y seis imágenes, organizadas en diez grupos. Diez claves que influyen directamente en mi trabajo y la manera de observar y entender el paisaje. Esta selección se completa con dos apartados más: uno dedicado al paisaje humano y, por último, una selección de nueve acuarelas pintadas del natural: “Montañas de agua”.
Las fotografías han sido tomadas en diferentes lugares del mundo: España, Argentina, Chile, Antártida, Irán, Pakistán, Afganistán, Nepal y  Tíbet, siempre con la montaña, y su entorno, como protagonista. La mayoría de las imágenes fueron realizadas a lo largo de mi trabajo habitual como fotógrafo y videógrafo de altura, en las cordilleras más elevadas del planeta, de 0 a más de 8.000 metros. 

Venta de imágenes

VENTA DE OBRA EXPUESTA:

Reproducciones firmadas y selladas, incluyendo certificado de autenticidad del autor.   

• Copia en papel fotográfico. (60×90) ……100 €

• Copia papel Fine Art Museum Heritage 310 gsm. (60×90) ……250 €

Información y pedidos: luis@luismiguelsoriano.com / WhatsApp: +34 627 77 17 24

 

PAISAJES DE LUZ

La luz lo es todo en la fotografía. Es la fuente principal de inspiración. Sin ella no hay imagen que merezca la pena ser contada. 
Cada momento es único, diferente e irrepetible. Los mejores instantes de luz transforman un paisaje sencillamente bonito en un espectáculo excepcional. 
Observar con paciencia y sensibilidad, intuyendo e incluso anticipándose a los acontecimientos, son algunas de las principales claves para interpretar el paisaje.
«El entorno es totalmente evanescente, efímero, en pocos segundos se transforma y desaparece. Ningún instante es igual al que le precede. 
Soy paciente e intento ser fiel a la emoción que me produce la contemplación del paisaje intentando transmitir mis sentimientos a través de mi cámara»
Montañas a través de una cámara. Ediciones Desnivel

EL CLAROSCURO

– PINCELADAS MAESTRAS
Me gusta entender el paisaje como una gran obra maestra de la naturaleza. 
Inspirado en gran parte por el arte pictórico, busco los momentos en que la luz traza sobre las montañas pinceladas magistrales, creando una atmósfera de fuerte carácter, dominada por los grandes contrastes del claroscuro.
«Una magistral pincelada cargada de luz se dibuja muy suavemente, sobre las escarpadas paredes que me rodean. El momento es tan bello como efímero. Un genial claroscuro propio de una obra de arte trazada bajo el más depurado estilo tenebrista. El juego de luces y sombras, combinando matices sumamente cálidos con tonos fríos crea un ambiente sobrecogedor, dominado por un fuerte impacto pictórico.»
Montañas a través de una cámara. Ediciones Desnivel
– TRAGALUCES
El dramatismo del claroscuro alcanza su punto álgido en los altos contrastes producidos por fuentes de luz puntuales filtradas a través de una pequeña ventana o claraboya. Un hueco entre las espesas nubes de la tormenta o una estrecha portilla cincelada sobre la cresta de una montaña pueden actuar como un tragaluz natural que deja pasar los rayos del sol, proyectándolos sobre una parte concreta del paisaje y dejando el resto de la imagen sumergida entre tinieblas. Una estética tenebrista que aporta mucha fuerza, personalidad y carácter al paisaje.

EL RETRATO PERSONAL

Cada montaña tiene una personalidad propia y bien definida. 
A menudo me gusta observar el entorno con la intención de interpretar el carácter personal de cada cumbre como si se tratara de un retrato. 
Los pliegues del terreno se muestran como arrugas en el rostro que nos delatan episodios de su vida. El perfil de la cima, dibujado sobre el horizonte, define su constitución y temperamento. 
Busco momentos de luz que me ofrecen grandes contrastes, recortando las siluetas sobre fondos dominados por el blanco o negro absoluto, como si estuviera trabajando en el interior de un inmenso estudio fotográfico. 
Esta técnica conocida como clave alta o baja, me permite llevar la fotografía de paisaje más cerca del retrato personal.

MAGNIFICANDO EL PAISAJE

Siempre resulta difícil transmitir a través de una simple imagen la inmensidad de la naturaleza. Emplear la figura humana como patrón de medida, reduciendo su tamaño considerablemente frente a la solemnidad de la escena, contribuye positivamente a enfatizar la inmensidad del entorno, magnificando el paisaje.
En este caso el trabajo de composición cobra una importancia determinante para evitar que los personajes no pasen desapercibidos. 

VIVIENDO EN LAS NUBES

Las nubes constituyen uno de los elementos de la naturaleza que aportan mayor carácter y personalidad al paisaje. 
Los cielos despejados, sometidos bajo un sol radiante, ofrecen momentos agradables para observar y disfrutar del entorno. Trabajando  bajo estas condiciones, a menudo, podemos obtener imágenes estéticas, pero, difícilmente realizaremos fotografías interesantes. 
La presencia de las nubes, retorciéndose sobre el horizonte, cubriendo y desvelando caprichosamente el paisaje transforman una imagen, simplemente bonita, en un espectáculo sobrecogedor.
Las nubes forman parte de mi vida y mi vida transcurre entre las nubes.

EL INSTANTE MÁGICO, DURANTE LA HORA DORADA

La hora dorada, localizada a lo largo del amanecer y el ocaso, sin duda ofrece los matices más atractivos de la jornada. 
Durante este periodo de tiempo podemos disfrutar de una larga secuencia dominada por fuertes transformaciones de luz y color. 
Observar con calma y celo es la clave para descubrir el instante de mayor belleza y emoción, dentro de todo el proceso. La paciencia vuelve a ser, en estas ocasiones, una de las grandes virtudes del fotógrafo.
A menudo podemos encontrar estos breves momentos de singular encanto en la transición entre los estertores del crepúsculo y las primeras tonalidades nocturnas.

LUZ NOCTURNA

La noche es un momento repleto de fascinación y magia. Asistir al bello espectáculo que ofrece la montaña iluminada bajo la luz de las estrellas o la luna, trabajando a tientas con nuestra cámara, a solas, en medio de la oscuridad y el silencio nocturno, nos aporta emociones muy intensas. 
Resulta difícil irse a dormir cuando la naturaleza nos regala un firmamento dominado por la inmensidad de los cuerpos celestes, a pesar del frío y nuestra disposición al descanso. En estas ocasiones hay que saber vencer a la pereza, uno de los peores pecados capitales de la fotografía.
La noche siempre depara grandes sorpresas, regalándonos imágenes cargadas de un fuerte impacto visual.

LA TORMENTA

En algunas ocasiones los elementos de la naturaleza nos muestran su cara más hostil: viento, nieve, tormenta… Nunca resulta grato sufrir las consecuencias de estos fenómenos meteorológicos a la intemperie, especialmente trabajando con la cámara. 
A menudo nos resistimos a someter nuestro equipo al mal tiempo, detenernos en mitad de la ventisca, exponer nuestras manos operando con la cámara, sentir el frío y la humedad en nuestra piel y sobre el objetivo…  Pero las adversidades climatológicas están presentes en nuestra actividad, forman parte de la realidad de las montañas y, por lo tanto, deben de ser contadas a través de la imagen.

PAISAJES DE ALTITUD

Desde que partimos del campo base, camino de la cumbre de una gran montaña, percibimos cómo la perspectiva del terreno por el que avanzamos va transformándose a medida que ganamos altura. 
A partir de una determinada cota cruzamos una frontera donde el entorno que nos rodea va adquiriendo un carácter cada vez más impresionante. Las cumbres que nos rodean quedan a nuestros pies, fundiéndose en un bello conglomerado de crestas y glaciares. Los contornos de la montaña por donde progresamos se muestran especialmente vertiginosos y el ambiente nos estremece. 
La luz de la atmósfera, cada vez más elevada, se encuentra dominada por mágicos y profundos matices de color. 
Todo nos indica que nos adentramos en el territorio de la gran altitud. Un paisaje de gran belleza donde la supervivencia es una utopía. 

LA CIMA

Alcanzar la cumbre supone el objetivo principal de cualquier ascensión.
La cima es un lugar soñado, donde confluyen todas las líneas que dibujan una montaña. No se puede subir más allá de este punto y desde aquí solo hay lugar para el descenso. 
La cima puede ofrecer un espacio mínimo, donde apenas nos mantengamos en pie, o ser capaz de albergar con generosidad a un gran grupo.
Se sueña con llegar a ella durante toda la ascensión y hay que armarse de filosofía y resignación cuando no se puede alcanzar. 
Llegar a la cumbre y contemplar el mundo desde este lugar nos regala una grandísima emoción. No obstante, la auténtica cima se encuentra en la base de la montaña, después de un descenso que, a menudo, representa la parte más delicada de la actividad. Subir solo representa la mitad del camino.

PAISAJE HUMANO

Resulta imposible entender de una manera global el universo que rodea a las montañas sin profundizar en la cultura y realidad de los pueblos que habitan, desde hace siglos, a los pies de las grandes cordilleras. Recoger el testimonio personal, con respeto y empatía, siendo fieles al carácter de cada individuo, representan el gran desafío de mi trabajo frente al paisaje humano.
“El retrato me resulta uno de los trabajos más apasionantes de la fotografía. Un ejercicio de comunicación con otra persona en la que intento captar, en un breve instante y sin generar ningún tipo de trastorno o molestia, la esencia del sujeto y el entorno que le rodea. Hay veces que puedo esperar horas o incluso días buscando el momento más adecuado para realizar mi toma. Otras, sin embargo, decido hacerla de una manera mucho más espontánea, sin dar mucho tiempo a que la realidad quede oculta bajo una pose artificial o forzada.
En cualquier caso, mi principal premisa es el máximo respeto hacia la persona que tengo delante, basándome en la empatía como herramienta principal de trabajo, pero nunca la intimidación. Me gusta mirar a los ojos con tranquilidad, eliminando cualquier tipo de barrera y tensión emocional que pueda provocar la presencia de mi cámara.”
Montañas a través de una cámara. Ediciones Desnivel